martes, 18 de mayo de 2010

Sobre los no tan cercanos

Me levanto, me baño y me visto rápidamente, aún así salgo considerablemente tarde.

Dejo a mi mamá, a mi hermano (tengo que bajarme a firmar la lista porque llegó tarde), voy a mi facultad y cuando me bajo casi corriendo, un hombre de esos que son obreros pero no... es decir, de los que siempre están en la universidad pero no limpian si no que ayudan a los profesores y sacan copias, se me cruza por enfrente y me dice con extrañes "muchacha y que haceis aquí?"

Entonces recuerdo que había comenzado el paro indefinido porque no les pagan.

Me monto en el carro de nuevo y coloco a Silvio mientras pienso que hacer para aprovechar la mañana y sin darle muchas vueltas decido irme a la oficina para cumplir mi horario de hoy temprano y tener la tarde libre para otras diligencias que debo hacer pero no he hecho por esas cosas que se presentan en tu cotidianidad y que simplemente te joden el orden en tu vida.

Trabajos de rutina en la oficina que aunque son pesados la costumbre los vuelve suaves, además uno de los compañeros de trabajo siempre me hace el día más ameno hablando un poco de cine.

Busco a mi mamá y al montarse lo primero que me dice es que el paro fue eliminado y las clases volverán a su normalidad, no puedo evitar molestarme en verdad tenía la esperanza de descansar de todo eso que se está volviendo un poco fastidioso.

Buscamos a mi hermano y vamos a la casa, almuerzo, Abuela había hecho puré de papas lo cual me saco una sonrisa durante toda la comida. Termino y aunque mi madre dice que tengo que lavar los platos le doy ese discurso de "los lavo pero cuando todos terminen" y subo a buscar la computadora para revisar el correo pero caigo como un plátano en la cama.

La luz se fue y volvió y yo dormí básicamente toda la tarde, lo necesitaba enormemente.

Y entonces me despierto, me lavo los dientes y veo que el único en la casa aparte de mi es mi hermano quien hace tareas en la mesa de la cocina a donde voy para buscar un mango.

Corto el mango, lo pongo en un plato, me chupo la semilla, la boto y subo de nuevo, me acuesto, abro la computadora y coloco el iTunes en shuffle as always y empieza ese piano melancólico de Fito en "La Despedida".

De pronto me traslado unos 10 meses atrás y recuerdo salir de mi casa al otro lado del atlántico, y que justo cuando enciendo un cigarrillo mi iPod juega a hacerme sentir susceptible y se dedica a colocarme una serie de canciones que no hacen otra cosa que mantenerme en neutro durante todo mi camino hacia el centro de la ciudad, comenzando con "La Despedida" y terminando con quien sabe que, ya yo estaba en la plaza con rostro de desgracia pensando en que faltaban dos meses para regresar y dejar todo aquello.

Quizás no sea tanto la memoria de ese momento, ni lo que representa. Fueron mas bien todas esos pequeños recuerdos que lo envuelven, cada uno de los detalles que escribí antes de llegar al punto de este post eran el mismo tipo de detalles que me vinieron a la mente cuando escuché la canción hoy, pero con un año de diferencia y para mi eso representa demasiado.

A partir de ese momento el día no me ha tratado muy bien que digamos. Sin embargo hay personas que sólo con su voz pueden darme aliento espiritual, sin importar lo que digan tengo suficiente con su hablar en mi oído para sonreír.


iTunes plays: "Ojos Rojos" Fito Páez
AnaPé says: One happy month :)

2 comentarios:

C.G Salvador dijo...

es gracioso como en un año otra canción te va a recordar a hoy.

Andrea dijo...

"La Despedida" de Fito es para mi de las mejores piezas que tiene la música... ;)